Día 8: Comparte tu testimonio

Romanos 10:14-15

Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien predique? ¿Y cómo predicarán sin ser enviados? Así está escrito: «¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian las buenas noticias!».

Muchas de las veces nos quedamos enfocados en lo malo que en realidad somos y en que no somos lo suficientemente santos para servirle a Dios. Pero C.S. Lewis dijo: “El cristiano no cree que Dios nos amará porque somos buenos, sino que Dios nos hará buenos porque nos ama.” 

Nuestro enemigo quiere que nos enfoquemos en nosotros para poder controlar la manera en que nos presentamos al mundo, como seres incompletos y llenos de fallas. Pero cuando nos enfocamos en Dios, podemos ver que todo depende de Dios y que a través de él podemos lograr cualquier cosa, sin importar nuestras fallas e ineficiencias. 

Como discutimos ayer, el día en que nos convertimos en seguidores de Jesucristo, somos personas nuevas y Dios ha hecho un cambio en nosotros. Ese cambio evidente de la manera en la cual les mostramos gracia y compasión a otros. También en la manera en la cual reaccionamos a los eventos que pasamos en nuestras vidas. ¡A través de nuestras acciones y palabras podemos mostrarle al mundo que pertenecemos a Jesucristo! 

Desafío diario: Ore para que hoy tenga la oportunidad de contarle a alguien sobre el día en que usted nació de nuevo. Pídale al Señor que abra una puerta para ministrar a alguien que esté pasando por un momento difícil y compártale cómo Dios lo hizo completamente nuevo. Asegúrese de tener un folleto del evangelio con usted o esté preparado para guiarle hacia la aplicación y los recursos de discipulado que hay ahí después de hablar con esa persona. Usted podría ser el único Jesús que esa persona llegue a conocer.

No lo olvide: hoy es su primer día de lagartijas al máximo.

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