Día 18: La plancha

1 Corintios 9:27
Disciplino mi cuerpo como un atleta, entrenándolo para que haga lo que debe. No sea que, después de predicar a otros, yo mismo quede descalificado.

Al reflexionar sobre nuestro ayuno y la carta que escribimos, nos detenemos para considerar cómo podemos evitar que esa carta se haga realidad. Disciplina a veces suena a una mala palabra. Para algunos, puede significar castigo y para otros, dificultades. Sin embargo, cuando nos sometemos a la disciplina del Señor, es por nuestro propio bien.

Lo bueno de este reto es que no estás solo. Aunque solo competimos contra nosotros mismos, tener compañeros a nuestro lado lo hace un poco más fácil. Cuando las personas sufren juntas, se construye un vínculo difícil de romper. Hoy combinaremos la disciplina con la camaradería para fortalecer ese vínculo.

Reto Diario: Hoy, durante tu tiempo de oración, concéntrate en orar por tus compañeros que están haciendo este reto contigo… mientras haces la plancha. Asegúrate de que todos en el equipo hagan el reto de la plancha contigo hoy. Identifica el dolor de la plancha y supéralo orando por tu equipo. Controla el tiempo y descubre quién puede aguantar la plancha más tiempo sin caerse al suelo.

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