
Lucas 9:23
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
Cuando nos esforzamos más allá de nuestra zona de confort, sucede algo increíble. No solo nos fortalecemos mentalmente, físicamente y emocionalmente, sino que ocurre algo aún más importante. Aprendemos a confiar en el Espíritu Santo para recibir fuerza. Cuando nuestras fuerzas se agotan, Dios se complace porque es entonces cuando aprendemos a confiar en Él.
Por eso nos enfocamos en dejar el tenedor que alimenta nuestra carne y tomar nuestra cruz. Por eso es un honor sufrir por Cristo, porque en el proceso nos acercamos a Él y, por lo tanto, aprendemos a honrarlo con nuestras vidas. Por eso abrazamos la práctica del ayuno. El ayuno es una pequeña manera de aprender a confiar en Dios y a mantenernos enfocados en Él.
Desafío Diario: Dedica un tiempo hoy y pídele al Espíritu que te ayude a enamorarte de Él más que de cualquier otra cosa en tu vida. Pídele que encienda un fuego en tu alma, un fuego que consuma cualquier amor que tengas por los ídolos. Esta es una cirugía que el Espíritu nos hará a todos, y siempre duele, pero siempre vale la pena. Apóyate en el fuego hoy, confiando en que el refinamiento eterno vale el dolor momentáneo.
Recordatorio: El ayuno comienza después de la cena de esta noche… Asegúrate de prepararte adecuadamente.