Día 5: Autodisciplina

2 Timoteo 1:7
Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Nuestro camino espiritual no está destinado a ser solitario. Dios ha puesto personas a nuestro alrededor para ayudarnos en ese proceso. Sí, somos responsables de ser disciplinados personalmente, pero no podemos hacerlo solos. Ante todo, tenemos al Espíritu Santo. Jesús nos demostró lo que es posible cuando permitimos que el Espíritu obre en nuestras vidas. ¡Incluso dijo que haremos cosas mucho mayores que las que Él hizo en la tierra! ¡Imagínate! Entonces, si eso es cierto, ¿por qué a veces resulta tan difícil?

Tendemos a minimizar el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas e intentamos hacer las cosas con nuestras propias fuerzas. No se trata de nuestra fuerza, resistencia o fuerza de voluntad. Todo esto, al final, nos fallará. Pero aquel que venció al mundo vive dentro de nosotros. Es como tener un superpoder. La pregunta es: ¿lo usarás? Ser cristiano y no aceptar el poder del Espíritu Santo en su interior es como tener un arma cargada pero no apretar el gatillo. Es inútil y no sirve para nada.

Así pues, debemos aprender a estar en sintonía con el Espíritu y seguir sus indicaciones. Debemos orar no solo para escuchar al Espíritu, sino también para tener el valor de seguir sus instrucciones. Al hacerlo, veremos cómo Dios nos usa de maneras asombrosas. Es sencillo, pero no fácil.

Reto diario: ¿Has confiado en tu propia fuerza para cuidar tu cuerpo y mantenerte saludable? ¿Has esperado encontrar un lugar mágico donde la disciplina sea solo un mal recuerdo? Dedica un tiempo hoy a la oración, pidiéndole al Señor que te revele su fortaleza para que puedas realizar bien las cosas cotidianas. Comparte tus reflexiones sobre este tema en los comentarios.

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